¡Se destapa la olla! Los FinCEN Files revelan cómo miles de millones de dólares de recursos públicos se esfumaron de Venezuela

Venezuela está atravesando una de las crisis humanitarias más graves a nivel mundial. La inflación está fuera de control y la industria petrolera, que antes impulsaba la economía, está desolada. Una de cada tres personas no tiene lo suficiente para comer, y cerca de 5 millones de venezolanos, -cerca de uno de cada diez-, ha abandonado el país.

Poderosos hombres de negocios, cercanos a los gobiernos de Chávez y de Nicolás Maduro, su legítimo sucesor, participaron en la catástrofe. Se les conoce como “boliburgueses”, una referencia irónica a Simón Bolívar, el precursor de la independencia sudamericana al que Chávez citó como inspiración para su movimiento político. La mayor parte de su fortuna fue producto de contratos públicos, a menudo otorgados para proveer servicios a la gente más vulnerable.

Una muestra de reportes bancarios hasta ahora confidenciales fueron compartidos con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), muestra de cómo los «boliburgueses» sacaron miles de millones de dólares del tesoro nacional fuera de Venezuela (recursos destinados a la vivienda y a otros servicios básicos, entre otros); y ello en pleno declive de la economía. La filtración, conocida como FinCEN Files, incluye más de 2.100 reportes de actividad sospechosa (SAR, por sus siglas en inglés), que bancos entregaron a la Red Contra los Delitos Financieros (FinCEN), una fracción del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Los documentos además revelan cómo los bancos de Europa y Estados Unidos jugaron un papel central en la sustracción del dinero de Venezuela, a pesar de las advertencias que señalaban irregularidades financieras. Bancos de menor tamaño, entre los que destacan los bancos suizos CBH Compagnie Bancaire Helvétique y el Julius Baer Group, ayudaron a los ricos venezolanos a sacar efectivo fuera del país mediante cuentas offshore que escondían el origen del dinero, como muestran los reportes y otros documentos.

Alejandro Ceballos Jiménez, un magnate de la construcción con buenas conexiones con el gobierno, envió en secreto al menos $116 millones de contratos de vivienda pública a destinatarios, incluidas empresas offshore y cuentas bancarias que pertenecen a familiares, según muestran los documentos. Los contratos acreditaban la construcción de la unidad familiar en la que vive Ramírez, la cual forma parte de un gran programa para ofrecer millones de viviendas a precio abordable para los venezolanos de a pie.

Banco Espirito Santo, cuya sede estaba en Portugal (ahora disuelto), movió más de cien millones de dólares fuera de Venezuela para la familia Ceballos, antes que las autoridades portuguesas y estadunidenses lo cerraran por lavado de dinero. Entre las agencias públicas que pagaron enormes montos a las empresas de Ceballos –a través de una empresa fantasma instalada en Londres– destacaban la empresa nacional venezolana de petróleo y un programa chavista llamado “Misión Che Guevara”.

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