Se filtran detalles del secuestro que Pablo Escobar ordenó al entonces entrenador del Barcelona

Luego de un partido cualquiera que se disputaba en el Camp Nou un sábado por la tarde, dos hombres jóvenes se acercaron al entonces entrenador, lo saludaron muy amablemente y le comentaron que su “patrón” quería invitarlo a una cena en su honor y plantearle un negocio.

Los hombres explicaron que tenían un avión privado en el aeropuerto español a a espera de el técnico argentino, que iban a tener que hacer un viaje hasta Colombia, y que ahí le tendrían que tapar la cabeza para finalmente llevarlo a donde estaba “El Patrón”.

Y así fue como lo “secuestraron”. Tras un largo viaje hasta Medellín, a Menotti lo vendaron y lo llevaron a la hacienda Nápoles, la exótica residencia de Pablo Escobar, donde el capo colombiano daba rienda suelta a sus excentricidades, tales como tener un zoológico privado con animales de todas partes del planeta y organizar partidos de fútbol a los que asistían los mayores astros del balompié nacional y mundial, traídos exclusivamente para el entretenimiento del “Patrón” y sus socios del Cartel de Medellín.

Cuando le quitaron la venda, el técnico argentino estaba frente a una gran mesa donde habían colocado un banquete, “como si fuera de la edad media, con el pinche marrano y la manzana”, del otro lado estaba Pablo Escobar quién lo recibió muy animado.

El momento en que Escobar encara a Menotti, le agradece por venir y señala el placer, el honor y el orgullo que siente por tenerlo de invitado, pero se pone de pie y le pone un papel en blanco y le dice: “Bueno, este papel que le coloco aquí es para que usted ponga la cifra que usted quiera, para que dirija al Atlético Nacional”.

“Yo le mencioné que así como él era una persona que tiene sus sueños, que yo también era una persona de sueños y que para mí dirigir al Futbol Club Barcelona era uno de ellos” relató Menotti.

El argentino habría destacado que estaba recién llegado a Barcelona y que abandonar el club en ese momento era dejar “trunco su sueño”. En ese momento miró al capo a los ojos y le dijo “usted me sabrá entender”.

Y Escobar entendió, no sin antes dejar la oferta abierta y le dejó claro que cuando él quisiera, y por el precio que quisiera, tendría el puesto de director técnico de Nacional asegurado.

Así Menotti cerró su peculiar noche en la hacienda Nápoles y emprendió el camino de regreso a Barcelona, a donde arribó el lunes en horas de la tarde, como le habían prometido, a entrenar a Shuster y a Maradona.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: