¡Otro «compatriota» ajusticiado! Régimen de Maduro asesinó a líder chavista que denunció el negocio del combustible y de drogas en el estado Sucre

El profesor José Carmelo Bislick Acosta fue un destacado líder político simpatizante del chavismo en Guiria, sin embargo esto no lo libró del ataque por parte de los mercenarios del régimen, los cuales lo dejaron sin vida en un brutal asesinato. “A los actos velatorios no llegó ni el alcalde ni el buró político de la revolución. Tampoco hubo una sesión solemne para honrarlo, aunque él demostró una trayectoria política dentro y fuera del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), de importancia estratégica y organizativa”, relata Rosmery Bislick, hermana del fallecido.

Su consanguínea destaca que “que la Secretaria de Gobierno del estado Sucre se presentó al cementerio, pareciera con intensión de lavar culpas y servir de enlace entre los miembros de la alcaldía y el equipo donde Carmelo trabajaba, que se negaba a reunirse con el alcalde y sus directores de línea por pensar que ellos eran parte de este abominable hecho”.

“El diputado Román Rojas no aceptaba acceder a las peticiones de la Secretaría de Gobierno, trayendo como consecuencia que el gobernador se trasladara a Guiria para conciliar ambos equipos. De ahí surge la visita del gobernador a casa de la esposa de mi hermano ofreciendo ahora ayuda a la familia” acotó.

Buscando explicaciones ante el absurdo asesinato su familiar relata que “sospechamos que fue por su crítica constante al tráfico de gasolina, su posición crítica dentro de la revolución. Ni nosotros, como su familia, ni su equipo de trabajo, encabezado por el diputado Román Rojas, nunca supimos de amenaza alguna”.

Recordemos que el hecho ocurrió el lunes 17 de agosto 2020, a las 11 y media de la noche, en la urbanización Villas de Guayacán de la ciudad de Guiria, municipio Valdez del estado Sucre, al oriente de Venezuela. “José Carmelo estaba en su casa, con su esposa, sus dos hijos, su yerno y su nieto de seis meses”, dice Rosmery Bislick.

«Solo le dijeron que se había comido la luz y que lo iban a matar que a eso habían ido” relata, pero recalcó lo más asombroso y es que “en el cuerpo sin vida de mi hermano no había rastro alguno de la autopsia, ninguna incisión de bisturí. En su cuerpo solo se leían las torturas y heridas de bala que causaron la muerte de mi hermano. Kiko le dice al jefe de la comisión que aprese a los culpables pero que no los mate, que los queremos vivos. El funcionario responde que ellos querían, pero que el comisario no quería proceder. Y el comisario comenzó a colocar obstáculos”.

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