Manute Bol, de vivir en una tribu en medio de la selva a transformarse en el basquetbolista más alto de la historia de la NBA

La aventura de Manute Bol comenzó cuando un primo del atleta fue a estudiar a los Estados Unidos. Cuando dijo que tenía un primo que medía 2,31 metros que cuidaba la aldea de los leones, rápidamente un coach de basketball se desplazó a Sudán para ficharlo. El gigante pertenecía a la tribu de los dinka, la más numerosa de Sudán, curiosamente se cuenta que Malouk Chol Bol, su abuelo, medía 2,39 metros, 8 centímetros más que su nieto. Cuando intentó por primera vez hacer un mate (jugada del deporte) con 18 años, se partió los dientes con el aro y hasta los 25 anduvo sin ellos.

Tras su fichaje estuvo una temporada en la Universidad de Bridgeport (Connecticut) donde fue elegido en el Draft de la NBA de 1985 con el número 31 por los entonces Washington Bullets.  Cuando debutó en la NBA en octubre de ese año se convirtió en el jugador más alto de la historia de la liga, lo que lo convirtió en un jugador novedoso. En su primer año ya se hizo un nombre haciendo historia, ya que implantó el récord de tapones para un rookie (novato) con 397, para una media de 5,0. En su primera temporada promedió 3,7 puntos y 5,9 rebotes en 26,1 minutos. Su recorrido en el deporte coincidió en el equipo con Tyrone Bogues, el jugador más bajo de la historia de la NBA con 1,59 metros.

Tiene el récord de tapones en un solo cuarto: 8 (lo hizo dos veces). También tiene el récord de tapones en una mitad: 11 . Y la segunda mejor marca de la historia en un partido: 15 (el récord es 17 de Elmore Smith). Hoy en día es el noveno máximo taponador de la historia, y el segundo en promedio (3,34, solo por detrás de los 3,50 de Mark Eaton), además de eso, posee el máximo promedio de tapones por minuto, con 0,176, convirtiéndolo en uno de los máximos jugadores de la historia de la NBA.

En sus mejores años firmó contratos millonarios con varios equipos y varias marcas altamente reconocidas (Nike, Kodak, Toyota…). Con su carácter alegre y extrovertido logró una gran popularidad. Se gastaba el dinero en coches de lujo (adaptados para su estatura) que conducía a toda velocidad. Vestía a la última moda y tenía casas en Maryland, Egipto y Jartum (la capital de Sudán), básicamente viviendo el sueño americano.

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