¡El principio de la catástrofe! La negligencia del gobierno libanés con un misterioso barco ruso abandonado que 5 años después devastó a todo el país

El 23 de julio de 2014, se publicó una crónica de Mikhail Voytenko, periodista especializado en temas marítimos donde argumentó acerca de un misterioso barco fantasma de origen ruso al que calificó duramente como una “bomba flotante”.

El nombre de la embarcación era Rhosus, se encontraba amarrado en el puerto de Beirut desde octubre del año anterior en busca de ayuda. Había zarpado semanas antes desde Georgia, navegaba en estado deplorable y su destino era Mozambique, África, destino al que nunca llegaría. En su interior cargaba con un material inquietante que lo hacía extremadamente peligroso para toda una ciudad, a saber 2.750 toneladas de nitrato de amonio.

El dueño de la peligrosa embarcación es Igor Grechushkin, empresario ruso de la ciudad de Khabarovsk, hoy radicado en Limassol, Chipre, quien tiempo después del frustrado viaje a Mozambique declaró a su empresa -Teto Shipping Ltd- en estado de  bancarrota. El buque sencillamente quedó varado en Beirut como destino trágico.

 

Igor Grechushkin, dueño del barco Rhosus que transportó el nitrato de amonio desde Georgia hasta Beirut en 2013 (The Siberian Times)

 

“El Rhosus, en realidad, está abandonado: el propietario no se comunica, no paga los salarios, no proporciona suministros. El dueño de la carga también declaró abandono. Las autoridades de Beirut no permiten que la tripulación restante abandone el barco y vuele a casa”, señaló en aquel entonces Voytenko. Las autoridades del puerto libanés no querían que se fueran y dejaran esos potenciales explosivos bajo su custodia.

Tampoco hicieron el protocolo correspondiente que sería reemplazar la tripulación con personal libanés. “Las autoridades rusas y ucranianas no hacen nada, mientras que, al parecer, su participación es imprescindible para lograr algún tipo de acuerdo con las autoridades de Beirut y elaborar un plan conjunto para reemplazar a la tripulación con locales de manera incondicional, o financiar la tripulación y buque hasta que ella sea subastada”.

Uno de los tripulantes de la peligrosa embarcación se quejó en foros en la web sobre el estado del carguero. “Está destrozado”, señaló además de quejarse sobre la empresa por la poca paga y las condiciones laborales precarias. El barco no tenía baños, por lo que todos debían compartir solo uno. No contaba con su cámara refrigeradora correspondiente, motivo por el que los vegetales y los alimentos no tenían el frío suficiente para mantenerse en condiciones saludables. Ni siquiera tenían dónde lavar su propia ropa.

Algún tiempo después, el cargamento fue trasladado desde la destartalada nave hasta el depósito donde permaneció dormido hasta este martes, cuando un incendio desató una terrible explosión que provocó la muerte de al menos 100 personas e hirió a 4.000 víctimas, cifras que van en aumento con el paso de los minutos.

Luego de la confusión en un principio, cuando se hablaba de sabotajes, presencia de armas, terrorismo y fuegos artificiales, el director de Aduanas del Líbano, Badri Dahar, informo al mundo que la explosión había ocurrido en el Almacén 12 del puerto de Beirut, luego de un incendio fatal. Dahar Indicó a su vez que el área contenía materiales altamente explosivos por lo que resultaba potencialmente catastrófico.

Las autoridades libanesas revelaron poco después que entre estos había 2.750 toneladas de nitrato de amonio, un compuesto químico altamente inflamable, curiosamente este es el ingrediente preferido de los grupos terroristas al momento de construir bombas caseras.

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