¡Ciudad tailandesa invadida por macacos! Lo que una vez fue el atractivo de Lopburi ahora es una pesadilla

En Lopburi, lo que comenzó siendo una atracción turística se convirtió en una pesadilla en Tailandia, donde manadas de macacos cangrejeros que eran un atractivo turístico pasaron a ser una molestia grave para los pobladores.  A plena luz del día, observaron a un ladrón robar un té helado y a otro vándalo atacar descaradamente el asiento de una motocicleta. Una mujer abandonó su lugar en la fila cuando un acosador agazapado amenazó con morderla.

La pandemia de coronavirus se agregó al caos. Los juguetones monos atraían a grandes cantidades de turistas, así como a fieles budistas, quienes creen que alimentar a los animales es una acción digna de mérito. Sus ofrendas favoritas incluían yogur de coco, gaseosa de fresa y paquetes de aperitivos de colores brillantes. Ahora los macacos no entienden dónde ha ido la fuente de su sustento. Y están hambrientos.

Con un suspiro, un policía blandió una resortera y los monos se dispersaron. Menos de un minuto después, estaban de regreso.

A través de los años, los monos se mudaron a edificios abandonados. Rompen exhibidores y sacuden los barrotes instalados para mantenerlos fuera. A menos que los guardias de seguridad estén vigilando, los monos arrancan antenas y limpiaparabrisas de los autos estacionados.

Los monos comen frente a un mural pintado en su honor en una calle de Lopburi

Los monos comen frente a un mural pintado en su honor en una calle de Lopburi, hecho cuando eran el atractivo de la ciudad, ahora se han convertido en un problema enorme.

Los aretes que cuelgan, las gafas de sol y las bolsas de plástico que lucen como que podrían contener comida son irresistibles para los monos. Y en las áreas de la ciudad más densamente pobladas por los animales, muchos residentes viven con temor del siguiente ataque sorpresa.

No obstante, en una cultura mayoritaríamente budista en la que sacrificar monos perturbaría sensibilidades espirituales, los funcionarios y residentes locales tienen pocas opciones para protegerse de las pandillas de macacos. Además, en el pasado, los monos atraían turistas a Lopburi. Sin ellos, la economía podría sufrir aún más.

Monos aferrados a las rejas de un negocio de los muchos que decidieron cerrar por la invasión.

Monos aferrados a las rejas de un negocio de los muchos que decidieron cerrar por la invasión.

En una ferretería frente a las ruinas de un templo hindú del siglo XIII, animales de peluche de grandes dimensiones con forma de cocodrilos y tigres se asoman hacia la calle donde el tráfico de monos supera al de los peatones. Los muñecos de felpa tenían como propósito alejar a los monos y funcionó durante un par de meses. Sin embargo, los macacos rápidamente se dieron cuenta de que no eran reales, dijo Yupa Srisanguan, la propietaria de la tienda.

 

 

Redacción InfoVzlaNet con información de Infobae

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