Banesco Panamá, el banco de Juan Carlos Escotet, cierra cuentas a venezolanos y enfrenta ola de quejas por mal servicio, cargos ocultos y multitud de irregularidades

Para los venezolanos son cada vez menos las opciones que les permiten acceso al sistema financiero internacional y al manejo de divisas. Métodos como Zelle, Paypal y las transferencias de bancos estadounidenses como Bank of America y Wells Fargo o de bancos panameños como Banesco Panamá y Mercantil Panamá, estas dos entidades con orígenes en Venezuela, son formas de pago muy comunes en el comercio venezolano.

Durante años, Banesco ha ofrecido a sus clientes en Venezuela la posibilidad de abrir una cuenta de ahorro o corriente regular en su filial Banesco Panamá, cumpliendo diferentes requisitos y siempre que mantengan un mínimo, que ha pasado a lo largo del tiempo desde $500 a $1000$. Pero ya en julio de 2020, en plena crisis por el COVID-19 y como una mala señal del estado de la institución financiera, el banco les notificaba a sus ahorristas que debían mantener en sus cuentas un mínimo de $3000$ (un aumento del 300% respecto al monto anterior), para evitar cargos mensuales adicionales por el mantenimiento de cuentas. $3000 es una cifra que para el común de panameños o venezolanos con acceso a divisas es como subir una pendiente inclinada, pues un grueso número de cuentahabientes difícilmente pueden mantener ese monto como ahorro. En adelante, las cuentas de ahorro regulares solo podrían realizar mensualmente dos transferencias a otros bancos panameños y dos transferencias internacionales, como máximo, mientras que no hay límite conocido para el número de traspasos o transferencias entre cuentas del mismo banco.

El 5 de junio pasado Wells Fargo anunció a sus clientes en Venezuela que deshabilitaría su acceso a la plataforma Zelle a partir del 26 de junio. Desde entonces, las cuentas de ahorro simplificadas de Banesco Panamá parecieron ser un nuevo producto ideal para las necesidades financieras de aquellos venezolanos que reciben o realizan pagos en divisas y no poseen cuentas en otros bancos extranjeros. Los beneficios que ofrecen las cuentas de ahorro simplificadas incluyen la obtención de una tarjeta de débito aceptada internacionalmente, la recepción de transferencias de bancos internacionales y de otros bancos panameños y el traspaso de fondos a terceros solo en Banesco Panamá, pues la cuenta no permite realizar transferencias a otros bancos en Panamá. Todo eso y a diferencia de las cuentas regulares, con las limitantes de permitir en las cuentas de ahorro simplificadas un saldo máximo de $5,000.00, un manejo mensual de hasta $2,500.00, tanto en depósitos como en consumos y un mínimo de $250.00 de saldo, para evitar cobros por mantenimiento. Según la publicidad, la cuenta puede ser abierta mediante Internet siguiendo varios pasos que van desde completar algunos formularios con datos personales y enviar fotografías de los documentos de identidad y una selfie de los aspirantes a ahorristas.

Pero tras las cuentas de ahorro simplificadas se ocultan situaciones prácticamente desconocidas para los nuevos clientes de Banesco Panamá, quienes con amargura descubren que la sola apertura de la cuenta es una apuesta costosa y riesgosa, en la que el banco, aplicando la filosofía de los casinos, nunca pierde, amparándose en un contrato de servicio hecho a su medida y que deja en indefensión a los clientes, considerando que es un producto financiero disponible solo para clientes de Banesco en Venezuela, muchos de quienes difícilmente tendrán la posibilidad de realizar reclamos ante las oficinas del banco en Panamá.

El de Berney Romero es uno de muchos ejemplos de cuentas de ahorro simplificadas que luego de su apertura y en un abrir y cerrar de ojos, fueron cerradas sin que mediara plazo o explicación alguna. El 12 de agosto de este 2020 el ahorrista reveló en un hilo de Twitter cómo después de haber abierto una cuenta simplificada de Banesco Panamá y luego que el banco le debitara más de $ 70, que incluyeron cargo por trámite de apertura ($15), cargo por emisión y membresía de una tarjeta de débito clásica Mastercard ($28) y envío vía courier ($25), más, sumado a cada uno de los cobros, el correspondiente Impuesto de Transferencia de Bienes Muebles y Servicios (ITBMS), un impuesto que grava las transferencias de bienes muebles y la prestación de servicios en la República de Panamá; luego de todo eso y de recibir varias transferencias que no superaron el límite de $2,500.00, el ahorrista recibió un e-mail de “Notificación de Cancelación de Cuenta” remitido por Banca Internacional de Banesco Panamá en el que solo le invitaban a escribir a su Oficial de Cuenta. El cuentahabiente había realizado la apertura apenas el 26 de junio y ya el 7 de agosto, en menos de dos meses, su cuenta había sido cerrada, sin posibilidad de recuperar los más de $ 1600 que disponía en saldo, sino solo mediante un cheque que solo podrá retirar en una agencia del banco en Panamá, algo que para muchos venezolanos resulta poco factible pues pasaría por obtener una visa, el trámite o renovación de pasaporte si no lo poseen o se encuentra vencido y costearse un viaje a Panama.

 

 

 

 

 

 

Pero aunque pudiera suponerse que el de Berney es un caso aislado, las redes están plagadas de quejas de clientes a los que también les fueron cerradas sus cuentas simplificadas en un santiamén. Adicionalmente se han reportado casos de venezolanos a los que les han cerrado cuentas jurídicas inusitadamente y que por el solo hecho de reclamar a oficiales de cumplimiento del banco, también les han cancelado sus cuentas personales.

 

 

 

 

 

El cierre de cuentas es un procedimiento en el que el banco hace de acusador y juez y en el que el cliente está sujeto al dictamen del banco, prácticamente sin posibilidad de defensa y/o apelación.

Situaciones como recibir depósitos en efectivo y transferencias desde bancos extranjeros, por pequeños que sean los montos, han sido motivos suficientes para que Banesco Panamá les haya cerrado cuentas a algunos ahorristas venezolanos, por el tema de las operaciones inusuales y sospechosas, convirtiendo sus cuentas en un instrumento financiero riesgoso, pero no para el banco panameño, sino para los clientes que se arriesgan a perder su dinero.

Consultado, un experto en el tema bancario comentó que los bancos en Panamá están sometidos a una reglamentación legal contra el lavado de dinero, que los oficiales de cumplimiento deben acatar. No obstante, señaló que en ocasiones las reglas son aplicadas de una manera muy subjetiva y a discreción de la entidad financiera, sin que priven argumentos lógicos y en algunos casos a capricho de los oficiales de cumplimiento. Asimismo reconoce que los límites de los montos y características que pueden manejar las transacciones de cuentas simplificadas las hace poco prácticas y atractivas en operaciones de blanqueo, por lo que raramente pudieran ser utilizadas para ese propósito.

Envíos impuntuales

Otra de las quejas de los clientes radica en el envío de sus tarjetas de débito mediante Envíos Envex, una empresa poco conocida en el sector de las encomiendas, con oficinas en Panamá y Venezuela, que amén de las restricciones por la pandemia de Covid-19, según atestiguan clientes, puede tardar semanas en entregar los envíos a sus destinatarios en Venezuela. La empresa, aunque lleva por lo menos 3 años sirviendo a Banesco Panamá, ha perdido presencia en las redes, su web muestra secciones en construcción y según reportan clientes del banco, sus números de contacto y sus oficinas se caracterizan por la informalida.

 

https://twitter.com/LuigiCompa/status/1293675002831740930?s=20

Irónica coincidencia

Juan Yagüe

El 4 de febrero de 2018 Juan Yagüe se quejaba porque la pizzería Dominos’s se había tardado más de dos horas en entregarle una pizza, por lo que catalogó su servicio de entrega de “inaceptable”. El 12 de agosto del mismo año Yagüe se dirigió en Twitter a Advantage Rent a Car, una compañía estadounidense de renta de automóviles en Orlando – Florida, señalando en inglés… “son probablemente una de las peores empresas a las que he alquilado un automóvil. No solo me cobraron porque no tenían el automóvil que pedí, sino que cuando me subí al automóvil me di cuenta de que no habían limpiado el automóvil y tenía basura y botellas por todas partes”. Mientras que el 11 de julio de 2020 el mismo Yagüe se manifestó indignado contra la empresa de telecomunicaciones panameña Cable Onda, de la que dijo “Engañan a los clientes y no cumplen con el servicio… @AcodecoPma deberían auditar esa empresa y los servicios por los que facturan y los que brindan”, solicitando así a la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia de Panamá (ACODECO) tomar medidas contra la compañía. Serían quejas regulares de otro cliente, sino fuera porque Juan Yagüe funge como vicepresidente de Banca Internacional de Banesco Panamá, el mismo banco con decenas de reclamos por cierre de cuentas y retención de fondos, por ofrecer un servicio deficiente, costoso y al que los clientes exigen a la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP) auditar, ante las muchas irregularidades que presentan. En todo caso, ha sido Banca Internacional de Banesco Panamá, la unidad de la que Yagüe es segundo a bordo, la que ha notificado a clientes venezolanos acerca del cierre de sus cuentas.

 

 

 

 

 

El banquero venezolano Juan Carlos Escotet es el rostro visible del grupo Banesco, como su fundador, accionista y presidente de Banesco Internacional. En España, donde desarrolla su mayor actividad en la actualidad, Escotet preside el Grupo Internacional Financiero Banesco ABANCA. Desde mediados de 2019 Alfonso Prieto funge como presidente ejecutivo y gerente general de Banesco Panamá, luego de haber asumido las riendas de manos de Carlos Alberto Escotet, hijo de Juan Carlos Escotet. En España Prieto ocupó varios cargos en ABANCA.

Alfonso Prieto

Contra Banesco Panamá abundan muchas otras quejas por mal servicio, cargos ocultos, mala atención en los canales telefónicos, cargos no reconocidos a tarjetas, inobservancia de la moratoria decretada por el Gobierno de Panamá en favor de deudores bancarios y otras irregularidades.

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