¡Al estilo de Kim Jong Un! Nicolasito, como el vástago de Maduro juega a ser político y pretender ser el nuevo sucesor del chavismo

El hijo de Nicolás Maduro levanta vuelo aunque torpe en la política y es que el hijo mimado del mandatario venezolano se llama igual que su padre y es conocido como «Nicolasito». Acaba de cumplir 30 años, los que celebró con destellos y pompones con una fiesta, burlando la cuarentena, lo que llevó a la detención de dos jefes policiales del distrito caraqueño de El Hatillo que intentaron hacer cumplir la ley ante las denuncias de los vecinos. Al parecer se encontraba Nicolas Maduro en la celebración, y como es bien sabido la ley solo aplica para los mas vulnerables no para el régimen.

Aunque en los primeros años del mandato de su padre –que llegó al palacio de Miraflores de forma ilegitima en el 2013– Nicolasito mantuvo un perfil discreto, en los últimos tiempos es que ha elevado su exposición pública y algunas voces lo señalan como sucesor del líder chavista que acabará su mandato en el 2025.

Cuando asumió el poder, Maduro lo nombró, con 23 años, jefe de Inspectores Especiales de la Presidencia, un puesto que mas que un trabajo parecía ser el juguete nuevo para Nicolasito. Luego se sumó la coordinación de la Escuela Nacional de Cine, dejando perplejo a un sector donde no tenía experiencia, talento ni vínculos con el mismo. Y después, añadió el cargo de director general de Delegaciones e Instrucciones Presidenciales de la Vicepresidencia, un puesto tan absurdo como el bigote de su padre. Incluso hace poco presidió una reunión de generales, causando malestar en el alto mando militar por el porte de «bodoque» que tiene, los mismos asistentes se quejaron de que alguien como el presidiera tal evento.

Pero esto no para, ademas Nicolasito es vicepresidente de la Juventud del Partido Socialista Unificado de Venezuela y miembro de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), un parlamento paralelo unánimemente chavista que suplanta las funciones de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora. Sin cortarse una pelo el vástago también amenazó con invadir EE.UU. “Si se diera el supuesto negado de mancillar el suelo patrio los fusiles llegarían a Nueva York, señor Trump, llegaríamos y tomaríamos la Casa Blanca, porque hasta Vietnam quedaría pequeño”, soltó. Después de sonreírse, Trump debió tomar nota de lo sucedido y también lo sanciono.

En un régimen opaco como el chavista, la mitología urbana contribuye a forjar la imagen de sus líderes, de ahí que necesiten tanto cargo y tanta infula para obtener la confianza. No obstante, Venezuela no es Cuba ni Corea del Norte y el poder no está concentrado en una persona, así que Maduro parece tener el plan de que su hijo único adquiera experiencia política y se gane un lugar en la cúpula chavista ocupando cargos varios para que luego vaya a elecciones en el 2025.

 

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